Activismo en el SXXI – ¿Qué significa la Igualdad?

Uno de los principales problemas al luchar contra el especismo es que se considere una “cuestión personal”. Para entender esto, traspasémoslo al racismo. Imaginemos que yo discrimino a individuos de raza distinta a la mía, por ejemplo agrediéndoles físicamente por diversión, y si alguien trata de reprochar mi actitud, yo respondo “soy racista, es mi elección personal, tú haz lo que quieras”. ¿Suena absurdo? Sin embargo, la gente que abusa de los animales o que participa de su explotación, al ser advertido de ello alega que es “su opción personal”.

Desgraciadamente, una opción personal es aquella que afecta exclusivamente a la persona de uno/a, nunca la que vulnera los derechos o intereses de terceros.

Otro de los principales obstáculos a los que hay que enfrentarse en esta lucha es precisamente el concepto de igualdad. Concepto que se convierte en un abismo infranqueable: “¿cómo vas a comparar personas con animales?”. Y sin embargo, es nuestro deber ineludible compararlas. Porque debemos explicar en qué consiste la igualdad. Y tenemos que explicar que, efectivamente, un humano varón de 39 años es diferente a una humana hembra de 82 años, a un colibrí varón de 8 meses y a una elefanta hembra de 35 años. Nadie puede negar esas diferencias, sean estas más grandes o más pequeñas, porque no existen dos individuos iguales en todo el planeta.

Pero estas diferencias no son motivos para discriminar a nadie, porque todos los individuos que tenemos capacidad de sentir queremos estar vivos, que no nos hagan daño y que nos dejen vivir nuestra vida en libertad, sin que nadie decida por nosotros.

Y también es primordial explicar que ampliar nuestro círculo de consideración moral no nos perjudicará. Así como no ha perjudicado a la raza blanca dominante la aceptación de otras razas como iguales en derechos ni ha perjudicado a los hombres la consideración de igualdad de sexos. Al  contrario, estos  avances han  supuesto un progreso. No estoy tratando de enarbolar aquí un argumento del tipo “hay que defender a los animales porque esto nos beneficia”, pero sí es importante entender que no va a perjudicarnos.

Explicando conceptos y luchando por hacer que se escuche nuestra voz, podremos cambiar algo. El especismo estará mal visto algún día, como hoy lo están el sexismo o el racismo. Esa es nuestra lucha.  Esa es  nuestra lucha.

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7 Comments

Silvia  on December 16th, 2008

Interesante y sencilla forma de extender el concepto de igualdad a los animales sin provocar el rechazo de quienes no han pensado en ello. Enhorabuena! Sin embargo, por desgracia para la mayor parte de la gente, el hecho de no resultar perjudicado por hacer/o dejar de hacer algo no es un argumento suficiente para actuar. Yo he tenido que recurrir a veces al explicar que las actividades relacionadas con la explotación animal son las causantes en más de un 60% del cambio climático para que mi interlocutor considerara válida mi lucha.

Dhyan  on December 16th, 2008

Así es Silvia, y esto prueba que la gente no se guía por brillantes argumentos intelectuales, sino por una amalgama de cosas entre las que se cuentan recuerdos, condicionamientos culturales, sensaciones de lo que te gusta y lo que no, criterios sobre la aceptación social y la importancia que se da a ésta, alguna vaga noción de ética y justicia y una masa informe de emociones adquiridas desde que nacemos. Es muy difícil convencer a nadie de nada. Pero es nuestro deber no callar ante la injusticia y decir las cosas por su nombre y bien alto. Y la experiencia nos dice que al menos algunas personas nos escuchan y hacen algo al respecto.

Marisa  on December 16th, 2008

Muy buen artículo, Rafa.

Es una pena que nos esté costando tanto despertar.

Es curioso como muchas personas tienen perros, gatos, o cualquier otro animal no-humano en casa, los quieren, algunos con locura, y harían cualquier cosa por ellos, y sufren si ellos sufren, los consideran “miembros de la familia”, y si alguien les hiciera algo, se lo tomarían como si hubieran hecho algo a parte de su familia, y escandalizados e indignados llevarían a juicio a quien fuera culpable. Sin embargo no se plantean que ellos mismos están discriminando de esa misma forma, o peor, a otros seres vivos que sienten igual que sus amigos no-humanos, que sufren miedo, dolor, emociones, igual que sus amigos o familia no-humanos. Discriminan a otros seres vivos no-humanos que otras personas también consideran familia, como los cerdos, los corderos, los caballos, o cualquier otro animal que ellos consideran “cosas”, “objetos”. Y no paran a pensar que ese jamón, esas chuletas, ese pollo asado, vienen de animales algunos incluso más inteligentes que sus amigos caninos o felinos. Y se horrorizan cuando se enteran de que en China o Korea, por ejemplo, comen perros y gatos, igual que aquí ellos se comen a los cerdos, a los patos, a las vacas, e incluso a los bebés de estos, sin pensarlo dos veces.

¿Por qué piensan que la discriminación sólo se aplica a ciertas especies? ¿Por qué piensan que ellos sí que pueden discriminar, que está bien y es aceptable comer en hamburgueserías o comprar ternera o lechones, a los que mataron a los pocos días de nacer, y no es aceptable que en China se coman a los perros y a los gatos? ¿Qué sentido de superioridad les hace creer que tienen ese derecho a discriminar y otros países no?

Para muchas personas también es cuestión de conveniencia. Mientras sea legal, lo seguirán haciendo. Cuando la esclavitud humana era legal, mucha gente no veía por qué no podían tener un esclavo, que les venía muy bien. Igual que les venía muy bien a los hombres tener su propia esclava en casa que hiciera todo por él y estuviera dispuesta a lo que él quisiera, de la mañana a la noche, sin derecho a votar y estropear las cosas. Igual que ahora nos viene bien tener esclavos como los pobres caballos que tiran de los carros en invierno y verano, muriéndose de frío o calor, agotados hasta que ya no sirven, asesinados cuando ya no son útiles, igual que los esclavos no-humanos en los circos, o los pobres ponies en las ferias, dando vueltas y más vueltas, sin parar, sin poder moverse de ese sitio infernal, sólo para “entretenimiento” de los pequeños y lucro de sus “dueños”.

Sólo la ética previene la discriminación por parte de algunas personas.

Sólo la ilegalidad la previene por otras. Rezo por que esa ilegalidad llegue algún día para todas las especies.

Marisa  on December 16th, 2008

A Dhyan / Rafa ?

Como alguien dijo en otro post, ERRATUM HUMANUM EST. Antes de entrar en este post, el nombre aparecía como Rafa, sin embargo, dentro de él veo que pone Dhyan.

Perdón si me he equivocado de nombre. Me estoy haciendo un poco de lío… Estoy yendo hacia atrás y hacia adelante y veo que el nombre cambia.

Sigue siendo un buen artículo. Gracias.

Dhyan  on December 16th, 2008

Hola Marisa, no te preocupes, Dhyan y Rafa son la misma persona, es decir yo. El administrador del blog puso mi nombre de pila pero luego yo lo cambié por mi nick habitual de internet. Dejando de lado esta apasionante cuestión, muchas gracias por tu extenso y lúcido comentario. El que unas personas extiendan su respeto hacia algunas especies animales (los llamados animales de compañía) pero no a otras es en primer lugar cultural (como bien se ve en tu ejemplo de Corea), pero en segundo y muy importante lugar, como bien apuntas, por pura conveniencia: modificar esta percepción conllevaría una serie de cambios en sus vidas que no les apetece afrontar.
Y sí, comparto que es una pena que cueste tanto despertar. Así es el humano y esto es lo que nos ha tocado…

Marisa  on December 19th, 2008

Pues si, Dhyan, esto es lo que nos ha tocado… aunque desafortunadamente a los que les ha tocado de verdad es a los animales no-humanos :-(

Al menos, el tener que soportar el estrés mental que nosotros soportamos por ver el horror, el infierno que tienen que vivir los pobres animales, indefensos, inocentes, es, relativamente, soportable. Y es soportable porque nosotros sabemos qué es lo que está pasando y aunque no sabemos en realidad por qué pasa, sí comprendemos que hay humanos que no tienen ni ética, ni escrúpulos, ni sentimientos de ningún tipo, y tenemos la capacidad de razonar lo que ocurre y saber que estamos relativamente seguros y que podemos defendernos y otros también nos pueden defender, y que hay leyes que más o menos están de nuestra parte.

Pero los animales no sólo tienen que sufrir los horrores de los dolores, los maltratos físicos que tantos sicópatas les imponen, si no que su pesadilla es millones de veces peor porque NO SABEN lo que les está pasando ni el por qué, no saben cuánto tiempo va a durar el horror infernal que viven de un día a otro, minuto a minuto, no saben por qué les quitan a su bebé recién nacido, por qué les apartan de su madre que casi no han podido ni llegar a tocar ni a poder amamantar de ellas, no saben por qué no pueden abrazar a su hermano que está en la jaula de al lado y al que, no saben cuándo, lo cogerán para volver a torturar, y por qué se oyen tantos gritos de dolor y la atmósfera es de terror a su alrededor, constantemente, 24 horas al día, meses, años. Una vida de terror constante, de falta de compañía, de amor, de calor, de la luz del sol, viendo seres en batas blancas, muchas con sangre, moviéndose a su alrededor, como robots, fríos, sin saber cuándo les volverán a agredir, a hacerles algo horrible, doloroso, ni por cuánto tiempo ni cuánto tiempo durará el dolor, ni su triste soledad… ¿serán días, semanas, meses, años…? Cuando oyen un grito, un lloro, cuando huelen un olor extraño… ¿qué es todo eso…?

‘¿Cómo me van a torturar la próxima vez…? ¿dónde está mi hermano? ¿dónde está mi madre? Que alguien me ayude…’

Mi alma llora por ellos…….

open  on January 27th, 2010

como estan no se de ke se trata eso no se nada de historia ni de egipto ni de nada

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