Antiespecistas en el matadero

Estos días ha ocurrido un hecho realmente insólito. Trabajadores del matadero de Zorroza en Bilbao realizaron una protesta por sus condiciones laborales y para ello no se les ocurrió otra cosa que repartir animales vivos. Los trabajadores llegaron al punto de la concentración con perdices vivas y una pareja de bueyes, con el objetivo de repartir las perdices (no sé si también los bueyes). Sin embargo los hechos tomaron un giro inesperado.

Lo que menos esperaban estos trabajadores, y la gente que allí acudió para aprovecharse de la ocasión y llevarse algún animal para echarlo a la olla, es que al evento unos invitados inesperados. Un grupo de defensores de los animales aparecieron allí y, ante la sorpresa de todos, se llevaron a la mayoría de las perdices. Según la prensa, los trabajadores fueron “víctimas” (sic) de un grupo ecologista. Por supuesto, hubo enfrentamiento, insultos y demás lindezas incluidos.

Pero la cosa no quedó ahí. Varios días después, los trabajadores del matadero repitieron su protesta. Se anunció que se repartirían pollos. Como no se sabía si los pollos estarían vivos o estarían muertos, de nuevo aparecieron los activistas.  Desgraciadamente, los pollos repartidos ya estaban muertos y envasados, por lo que los activistas se pusieron con pancartas a protestar enfrente de la otra protesta.

Esta segunda vez, la prensa habló de “antiespecistas“. Probablemente, la primera vez que en la prensa española se menciona este término. Aunque sea entre comillas. La noticia del diario Deia, además, incluía no solo las declaraciones de los trabajadores del matadero, sino también de la portavoz del grupo Bloque Antiespecista de Euskadi, que pudo explicar los motivos de la reivindicación.

Esta noticia es importante por varias razones. Para empezar, se habla propiamente de antiespecistas en un medio de comunicación. Además, y que alguien me corrija si me equivoco, es la primera vez en este país que ocurre un hecho semejante, de una liberación in extremis con enfrentamiento incluido entre antiespecistas y trabajadores de un matadero. También es una noticia que prueba una buena salud del activismo: en pocos días se conoció la existencia de este acto, y en pocos días pudo organizarse una respuesta efectiva y salvar la vida de los individuos que iban a ser asesinados. Por último, es prueba también de una unidad entre asociaciones más allá de siglas y nombres: acudieron activistas de diferentes organizaciones y privó el interés de las víctimas (las de verdad) por encima de otros intereses.

Pero todavía queda mucho camino por recorrer, cuando la prensa consideraba, en el primer acto, que los trabajadores fueron “víctimas” de los “ecologistas”. Aquel día había allí una serie de individuos que iban a ser asesinados, que estaban siendo transportados en cajas contra su voluntad, que iban a ser “regalados” a otros para que los mataran. Sin embargo, al parecer para la prensa no eran esas las víctimas. Y para esa misma prensa, quienes acudieron allí valientemente a rescatar a las verdaderas víctimas, con el objetivo de salvar todas las vidas que pudieran, eran los malos de la película.

Mientras convivan la mentalidad especista (animales=recursos, cosas) con la mentalidad antiespecista, es de esperar que vivamos situaciones tensas y en cierta medida absurdas como esta. Pero esta vez al menos hubo final feliz. La mayoría de las perdices fueron liberadas en la naturaleza. Las que habían nacido para ser explotadas y asesinadas recibieron un regalo inesperado. La puerta de las jaulas se abrió. El cielo era vasto y azul, y la libertad, un privilegio que por primera vez en sus vidas les pertenecía.

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7 Comments

Laura Pilo  on July 20th, 2010

Me ha gustado mucho tu reflexión. Muchas cosas positivas, que hablen de especismo en prensa, que distintas ONG´s se unan en un objetivo común y, sobre todo, que algunos animales que tenían su destino de ser asesinados escrito, hayan podido volver a la naturaleza, a ser libres, que es lo justo.

Mari Vi  on July 21st, 2010

Inmejorable :)

Francisco González Benito  on July 21st, 2010

Así de pasada, Dhyan ha hecho alusión a lo que yo considero uno de los mayores y peores vicios de la sociedad española actual: el victimismo. Perfectos torturadores y asesinos, se tienen y son tenidos por víctimas de no se sabe qué ni de quién, pero lo proclaman constantemente a los 4 vientos; mientras las verdaderas víctimas no dicen nada, porque sus muestras de angustia, dolor, terror y desesperación (balidos, mugidos, etc.), no son palabras que puedan convencer a la mayor parte de la población, acerca de las atrocidades que sufren; sobre todo cuando la mayoría de la gente tiene un tipo de “educación” parlanchina, surrealista y sobrenatural, en vez de una educación natural, racional y basada en lo real. Por el contrario, las mentiras más cínicas y desvergonzadas de un Medio de Comunicación, por ejemplo, si tienen forma de palabras que repetidas muchas veces, acaban contaminando las mentes y configurando la realidad, a base de charlatanería infundada y no contrarrestada. Desmontar esta clase de falacias, es una tarea moral prioritaria, en la que espero encontrar a los intelectuales españoles, si los hubiere, y no están vendidos al poder y/o postrados a las costumbres de su tribu.

Dhyan  on July 21st, 2010

Gracias Laura y Vicen. Francisco, estoy totalmente de acuerdo. Hace poco leía los comentarios de una web de noticias donde se hacía pública una lista de personas que apoyan la ILP Prou. Los taurinos ¡se indignaban! de que hubiera gente famosa que fuera antitaurina. Me resultó chocante porque es lo mismo que cuando nosotros nos indignamos cuando descubrimos famosos que son taurinos.

Bueno, igual no tiene mucho que ver con lo que dices pero quería mencionarlo. Mientras no se ponga de manifiesto qué es el especismo y la mentalidad especista, el grueso de la gente no verá a las verdaderas víctimas. Estamos en ello para que las vean. Cada vez más gente las ve.

Francisco González Benito  on July 22nd, 2010

Efectivamente Dhyan, el caso de los taurinos, es un ejemplo típico de victimismo. Fijaté tú que “agresión” tan “horrible” que haya famosos que firman un papel. Luego podemos seguir con los ganaderos que “sufren” la “injusta” y “terrorífica” “agresión” de que haya bajado unos céntimos en el Mercado, el precio del cordero. Después están los fumadores que “soportan” la “terrible” e “injusta” “vejación” y “humillación” de tener que salir de su puesto de trabajo para fumarse un cigarro. A continuación se suman al batallón del victimismo, mujeres jóvenes, guapas, ricas, sanas y privilegiadas que han de recibir toda clase de apoyos, ventajas y ayudas públicas, por pertenecer a un “género oprimido”. Otro tanto pasa incluso con las lenguas minoritarias que “padecen” la “insufrible” “desgracia” de que la gente use más el castellano; y podíamos seguir así hasta mañana. Claro, al final hay tantísimas “víctimas” por todas partes, que quién se va a ocupar de los que esperan su turno en un Matadero, despúes de una corta vida, pero larga e intensa en martirio y sufrimiento.

Juan Ignacio  on July 24th, 2010

Supe de la noticia a través de Equanimal. También decía que algunas aves murieron atropelladas y otras acabaron en la olla. Pero es verdad, otras fueron liberadas y, aunque sólo lo hubiera sido una, lo importante es que la presencia allí de defensores de los derechos de los animales supone, al menos que yo sepa, la primera vez de un hecho de estas características. Una vez más, que al menos sientan que existimos y que no tenemos vergüenza. Sin duda algo está cambiando.

Además, se pone de manifiesto que este movimiento o lo que sea no tiene ninguna tendencia política. Se protesta igual ante los empresarios como ante los trabajadores, ante los políticos de un bando como a los de otro. A mi esto me agrada resaltarlo. La única idea es el amor a los animales.

En todo caso, Dhyan, que sepas que también ha servido para que, al menos en mi caso, haya sido efectivamente la primera vez en mi vida que he oído hablar de los antiespecistas.

Por si a alguien más aparte de mí le sirve de algo, esta es mi historia: Durante años he sido vegetariano y, en mi ignorancia, para mí no había mucho más, hacía lo correcto y estaba contento. Durante todo ese tiempo comía regularmente queso, no pensaba que fuera malo, y no mucha leche, pero algo, y yogures, mayonesa, y huevos (estos no muchos, por épocas, y al final de gallinas criadas en libertad), pero hasta pasados bastantes años rara vez me paré a pensar que con mis decisiones podía estar dañando a cientos de animales.

Un día, no hace ni tres meses, y a pesar de mis muchas reticencias iniciales, me conecté a Internet, y navegando empiezo a descubrir que hay una cosa que se llama “ser vegano” y que, sin saberlo, su estilo de vida resulta que es a lo que yo aspiro.

Al principio, de entrada, la palabra suena un poco rara, esa es la verdad: soy vegano. Mi primerísima impresión fue que eso me sonaba, con perdón, a secta.

En mi opinión, esto no nos beneficia a nivel social o de medios de comunicación. Imagínate si al vegetariano del otro día que come carne cuando le invitan a comer en casa de sus amigos le cuesta decir que es vegetariano, visualizalo explicando que es un vegano, “¿Del planeta Vega?” (yo mismo pensé eso, una vez más fue mi primera impresión, pero imagínate las risas de los insensibles amigos a costa del invitado).

Pero bueno, evidentemente, una vez que profundicé mínimamente en lo que era me pareció loable, el veganismo, y en este mismo blog anuncié egocéntricamente que aspiraba a eso. Pero, vamos, que me lo iba a tomar con calma.

Pero una vez más Internet, y sobre todo la información, te abren los ojos, y entonces, pocos días después, navegando por ahí, descubrí el “cuajo”, vaya, qué mierda será eso.

Cuando supe lo que era, lo primero que hice fue ir a la nevera y comprobar que los dos trozos de queso que tenía contenían cuajo. Qué vergüenza sentí, me recorrió un escalofrío de indignación, ¿cómo es posible que estas cosas no se sepan?, ¿que yo mismo no lo haya sabido?, comiendo queso tan feliz tantos años y jodiendo la vida a los terneros.

Lo poco que tuve estómago para ver en Internet…, y luego me imaginé el resto. Eso fue suficiente. Por supuesto se acabó todo eso en mi vida. Soy vegano.

Como no me gusta tirar comida, le llevé los quesos a mis padres y ellos se los comieron. Les expliqué el por qué, y que comprendieran que en el futuro en reuniones familiares no iba a comer tortilla, ni dulces que tuvieran leche, queso, etcétera, “nada de procedencia animal, ni ropa ni nada”. Lo comprendieron tal y como yo lo sentí: era un paso más dentro de una progresión.

Pero, a lo que iba con todo este rollo, Dhyan, apenas ha pasado un mes de eso y entonces, nuevamente en mi ignorancia, descubro a los antiespecistas, otro término nuevo para mi. ¿Pero no habíamos quedado en que éramos veganos, antes también conocidos como defensores de los derechos de los animales, o si no, animalistas, o también vegetarianos?

Por supuesto que para nosotros habrá diferencias entre los términos, pero en mi opinión ante el gran público sólo generan confusión.

Por tanto creo que necesitamos un único nombre, que sea asequible y que todo el mundo lo pueda entender, si el definitivo es el de antiespecistas, que al parecer lo engloba todo, pues genial, soy antiespecista. También debería haber un logotipo mundial, estoy hablando una vez más de unión, que por cierto tu mismo celebras en unas líneas del artículo. Nos une el amor por los animales.
Un saludo.

Dhyan  on July 26th, 2010

Hola Juan José. Me alegro de que hayas abierto los ojos a la explotación de los animales y que hayas decidido introducir cambios en tu vida para respetarlos.

Respecto a los términos “vegano” y “antiespecista”, no es necesario unificarlos ni elegir uno en detrimento de otro pues no son excluyentes ni incompatibles. La diferencia: el antiespecismo es una postura ética, el veganismo es una forma de vida. La postura ética del antiespecismo, normalmente, lleva a la forma de vida del veganismo. Pero puede haber casos en los que alguien asuma la postura ética del antiespecismo,y por alguna razón no practique el estilo de vida vegano (o no lo practique totalmente). O viceversa, puede haber gente con una forma de vida vegana pero que no sea antiespecista (que sean veganos por razones medioambientales, por ejemplo). No es lo normal, pero puede ocurrir.

Sí que debería haber un logotipo o símbolo de veganismo, tienes razón. Hay gente que usa la V metida en un círculo, pero no sé si esto es universalmente aceptado. Respecto al antiespecismo, al ser una teoría moral no necesita en principio tener un símbolo o un logotipo.

El término antiespecista se designa también para nombrar el movimiento por los derechos animales, o movimiento animalista. Mucha gente prefiere decir antiespecista que animalista, quizás porque es un término más preciso. Por eso el grupo Bloque Antiespecista de Euskadi ha elegido ese nombre (supongo).

En fin, espero haberte ayudado. Un saludo cordial y enhorabuena por tu sensiblidad.

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