La lógica imposible

Juan alzó la cabeza y miró a sus amigos. El crepitar del fuego daba un aire fantasmagórico a sus rostros. Todos los ojos estaban fijos en él. Volvió a bajar la cabeza y tragó saliva mirando las llamas de aquella improvisada fogata. Intentó reunir fuerzas para seguir contando aquella terrible historia.

- Lo agarré mientras aún estaba inconsciente por el efecto del narcótico, y lo llevé al sótano. Allí le até las manos y pies y lo encadené a una silla de madera. Apagué la luz y lo dejé allí. Al cabo de un tiempo, cuando supongo que recobró el conocimiento, estaba atado e inmovilizado y no veía nada. Pronto escuché los primeros gemidos que poco a poco se fueron transformando en gritos y llantos.

- Dios mío…

- Pobre hombre…

- Pero… ¿cómo pudiste cometer semejante salvajada?

Juan siguió con la mirada fija en el fuego sin responder a las muestras de indignación de sus amigos. Cuando finalmente hubieron callado, prosiguió.

- Al final aparecí en la habitación. Encendí la luz de pronto. Ví como cerraba los ojos cegados y echaba la cabeza hacia atrás. Cuando los pudo abrir y me miró, me suplicó que lo sacara de allí, pero yo solo me reía.

Siguió un oscuro relato de los tormentos a los que sometió a aquella persona a quien había secuestrado, hasta que finalmente recibió el rescate convenido y la puso en libertad. Sus amigos le miraban atónitos. Nunca habrían esperado de Juan algo así, lo tenían por un ciudadano bueno y respetable.

Cuando terminó el relato se hizo un silencio espeso. Juan enmudeció y nadie más se atrevía a decir nada. Finalmente, una de los presentes consiguió a romper el silencio.

- Bueno, no pasa nada. Lo importante es que ya pasó todo, y que ese hombre ya está fuera de peligro. Y que nunca volverás a hacer una atrocidad así. Somos tus amigos y mantendremos el secreto. Gracias por tu sinceridad, y sobre todo, gracias por mostrarnos tu arrepentimiento.

Al escuchar esta última palabra, Juan por primera vez alzó la vista y miró de frente. La expresión de su rostro había cambiado. Su tono de voz también.

- ¿Qué? ¿Arrepentimiento? ¿De qué hablas? Para nada. No hice nada malo.

Los demás lo miraron atónitos una vez más. Ahora sí que no entendían nada. Juan sintió que les debía algún tipo de explicación.

- No bueno, a ver, yo os lo contaba para que lo supiérais. Pero no me siento culpable de nada. ¿Por qué iba a hacerlo? Si total… ¡hay un montón de tipos secuestrando gente y haciendo cosas mucho peores que yo!

………………..

Quizás les haya sorprendido el final de esta historia, tal vez ustedes esperaban un final más “lógico” de arrepentiemiento y vida nueva. Sin embargo, resulta que para algunas personas este tipo de lógica es de lo más normal y es la que impera en sus vidas. Por ejemplo, para Mario Vargas Llosa, flamante ganador de un Nóbel, quien en este artículo escrito hace algunos meses se dedica con entusiasmo a precisar detalladamente todos los tormentos por los que pasa una langosta, y posteriormente un cangrejo, animales que son hervidos vivos para satisfacer nuestro paladar y que son retenidos, mutilados y atados en pequeñas cubas hasta su cruel cruel muerte. (Sobre las langostas, por cierto, ya hablamos aquí el año pasado).

Lo lógico y esperable (al menos para mi) habría sido que Vargas Llosa, después de relatar los tormentos de las langostas, manifestase la aberración ética que supone esta práctica y abogara por la liberación de estos animales. Pero nada más lejos. Al igual que con el protagonista de nuestra historia… ¡no pasa nada! pues en el mundo ocurren también otras muchísimas cosas malas. Por ejemplo la tauromaquia, que en realidad es lo que está defendiendo en el mencionado artículo, no encontrando el laureado escritor argumento más “original” que describir el sufrimiento de las langostas para defender los desmanes taurómacos.

Desgraciadamente, Vargas Llosa no es el único. Mucha gente, para defender la tauromaquia, la caza, la experimentación con animales o los infiernos de las granjas y mataderos, utiliza la falacia argumentativa de “hay otras cosas peores/que también están mal”. Y sí, es una gran falacia, pues un mal no puede justificar otro. ¿Recuerdan ustedes cuando éramos niñas o niños, y siempre había alguien en clase que, cuando era recriminado por un profesor, decía “pero Juanito también lo ha hecho”?  Pues ahí tienen la base de este sinsentido.

La falacia argumentativa del “es que hay otras cosas que también están mal” es también utilizada por quienes tratan de rebatir un modo de vida vegetariano. Ante los argumentos del inmenso sufrimiento que se inflige a millones de individuos para alimentarnos de sus cadáveres, hay quien dice que con la agricultura también mueren muchos pequeños animales. Evidentemente esto es así. Pero eso no puede justificar lo que hacemos con vacas, cerdos o gallinas, al igual que tampoco podría justificar la trata de blancas o el blanqueo de capitales. Si con la agricultura mueren animales, habrá que trabajar para que esto no ocurra. Pero esto no quita validez ética al vegetarianismo, como no se la quita  a la lucha contra el tráfico de mujeres o contra el blanqueo de capitales. Se trata de otro problema que habrá que solucionar, pero su existencia no puede justificar otros problemas.

En un mundo donde imperase una lógica de justicia, Juan, el protagonista de nuestra historia, estaría arrepentido y no encontraría justificación en que “otros también lo hacen”. En un mundo así, tampoco Vargas Llosa podría justificar la tauromaquia por las torturas a que se somete a los mariscos, ni quienes comen animales argumentarían que la agricultura también comete fallos, ni nadie podría justificar un mal por otro. Sin embargo, parece que el mundo en que vivimos, no sólo no es justo. Además, tampoco es lógico. Quizás porque la verdadera lógica -la que no nace del interés personal- es la que va pareja con la justicia.

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7 Comments

Isabel Esteve Bertomeu  on November 2nd, 2010

Si, la lógica de que otros también lo hacen, no significa nada.Yo creo que todos tenemos una conciencia que nos dice cuando hacemos algo mal, algunos se empeñan en no oírla, otros intentan acallarla, pero todos, en el silencio antes de dormir, en la enfermedad, en algún momento de soledad, en nuestro interior sabemos si obramos bien o mal.

Tweets that mention La lógica imposible | Cuestión de Respeto -- Topsy.com  on November 2nd, 2010

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RespuestasVeganas.Org  on November 3rd, 2010

“Prohibir las corridas, además de un agravio a la libertad, es también jugar a las mentiras, negarse a ver a cara descubierta aquella verdad que es inseparable de la condición humana: que la muerte ronda a la vida y termina siempre por derrotarla. Que, en nuestra condición, ambas están siempre enfrascadas en una lucha permanente y que la crueldad -lo que los creyentes llaman el pecado o el mal- forma parte de ella, pero que, aun así, la vida es y puede ser hermosa, creativa, intensa y trascendente. Prohibir los toros no disminuirá en lo más mínimo esta verdad y, además de destruir una de las más audaces y vistosas manifestaciones de la creatividad humana, reorientará la violencia empozada en nuestra condición hacia formas más crudas y vulgares, y acaso nuestro prójimo. En efecto, ¿para qué encarnizarse contra los toros si es mucho más excitante hacerlo con los bípedos de carne y hueso que, además, chillan cuando sufren y no suelen tener cuernos?”

Es repulsivo que a quien le ha sido otorgado un Premio Nobel considere la violencia contra los animales no humanos como una necesidad imprescincible para no aplicarla a humanos. Un taurino que se retrata él solo…

Saludos,
David.

Francisco González Benito  on November 3rd, 2010

El problema de la libre elección que plantea Vargas Llosa, está en que una de las partes en conflicto no puede elegir y esa parte es un animal igual que nosotros. Por tanto, no hay libre elección de todos. En una Democracia, es más democrático respetar los derechos de todos, aunque no tengan capacidad de elegir, ya sea porque son: animales humanos incapacitados mentales o recién nacidos o animales no humanos.

Dhyan  on November 4th, 2010

Isabel: bonitas palabras. Yo también creo en esa conciencia interior. La lógica no sirve para nada sin ella, porque como vemos, es manipulable.

David, tienes razón, como puede verse las dotes literarias no van en absoluto acompañadas del progreso moral.

Francisco, pones el dedo en la llaga, como siempre.

saludos

Nathalie Murcia Pardo  on November 9th, 2010

No entiendo la ovación que genera Vargas Llosa cuando toda su literatura se convierte en una oda a la violencia…. me es imposible admirar a un individuo que defiende las salvajadas que nuestra especie le causa a las demás, por más que las mismas las exprese con buen estilo.

Dhyan  on November 9th, 2010

Te entiendo muy bien, Nathalie.

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