Los animales no están tan mal

Fue hace unos pocos días, tomando un té a media tarde en una agradable conversación de amigos en mi casa. La conversación giraba en torno a muchos temas, aunque en general relacionados con la meditación y la vida espiritual. Algunas de las personas que allí había eran vegetarianas. Como era previsible, surgió el tema de mi vegetarianismo militante y la situación de los animales. Y como es habitual, surgió la extrañeza ante “tanta” preocupación mía por los animales y si acaso “las personas” también me preocupaban. Y de pronto surgió una de esas frases que todavía, aún hoy, me siguen dejando sin palabras: “Bueno, si los animales no están tan mal”.

Y por supuesto en ese ambiente, en una conversación amable de sobremesa, es difícil responder adecuadamente. A mi mente acudieron varias de las escenas de horror que han ido sacudiendo mi conciencia desde que ando metido en esto: cerditos bebés a los que arrancan los dientes a pelo y sin anestesia, mientras se escuchan sus chillidos, en las granjas industriales. Cerdos y vacas chorreando sangre colgados de un gancho en el matadero, exhalando sus últimos hálitos de vida mientras comienzan a desollarlos. El horror de los camiones de transporte al matadero con los animales allí hacinados sin comida ni agua. Los terneritos separados de sus madres y confinados en pequeños cubículos de por vida. Las vacas lecheras conectadas de por vida a máquinas que les succionan las ubres. Las gallinas a las que cortan el pico sin anestesia para evitar que se maten entre ellas en las pequeñas jaulas en las que malvivirán…

Y me vienen a la mente dos cosas.

Una, aquella etapa, ya felizmente transcurrida, del movimiento animalista en la que no estaba bien visto mostrar imágenes de crueldad, porque “el público entenderá entonces que nos oponemos sólo a la crueldad y no al uso como recursos”, en un claro ejemplo de total obsesión por la emisión del mensaje y total desconocimiento de su recepción.

Y otra, la máxima que tenemos en Equanimal: no podemos dar a la gente la solución a un problema que no conocen.

Todavía hoy, para la mayor parte de la gente, no hay conciencia de que con los animales “hay un problema”. En su mente hay una imagen más o menos nebulosa de las granjas, en las que los animales son bien cuidados y alimentados para luego morir de forma rápida e indolora. Y que eso está bien así. Y que los casos de abuso o claro maltrato son excepcionales y castigados por la ley. Porque por supuesto hay leyes que velan por el bienestar y la evitación del maltrato a los animales: podemos estar tranquilos.

Todavía hoy, para el ciudadano medio, incluso para el ciudadano relativamente culto, informado y con inquietudes éticas o sociales, la situación de los animales no presenta mayor problema. Como mucho puede que les parezcan mal las corridas de toros y fiestas populares con animales, o incluso los circos con animales o la caza. Y como ya hay asociaciones protestando por ello, todo está bien.

Lo que aún se sigue ignorando es que la explotación de animales para alimento constituye un verdadero holocausto diario que deja pequeño el genocidio nazi o cualquier horror que conozcamos entre humanos. Que gallinas, cerdos, vacas y cualquier animal criado por el humano son individuos perfectamente conscientes de sí mismos, enormemente complejos y con diferentes necesidades fisiológicas, psicológicas y emocionales, casi todas ellas cercenadas durante su explotación. Que sus vidas son un absoluto infierno de principio a fin. Y lo que es más importante: que cualquier explotación de un individuo, en la cual el valor de éste se limite a su valor comercial, implica la negación absoluta de sus derechos y el quedar a merced de lo que sus “dueños” deseen hacer con él. Unos dueños a quienes, como es lógico, lo que les importa es el rendimiento económico. Ah, se me olvidaba: que las supuestas leyes que “velan por el bienestar animal” tan sólo son leyes que regulan la explotación de los animales, y que lo poco bueno que tienen no se cumple en la práctica.

Hoy es más urgente que nunca dar a conocer el problema. Es prioritario dar a conocer este océano interminable de dolor, este holocausto sin precedentes. Si todavía sigue habiendo gente, inclusive personas jóvenes, informadas y con inquietudes sociales, que no perciben problema alguno, tendremos que volcar nuestros esfuerzos en ello. No podemos consentir que estas cámaras de los horrores sigan funcionando sin que la mayoría de la sociedad lo sepa. Si los gritos de dolor de millones y millones de víctimas se ahogan antes de poder ser escuchados, entonces algo estamos haciendo mal.

Por eso tendremos que seguir concentrando todos nuestros recursos en generar polémica, en airear lo que los dueños de los mataderos no quieren que divulguemos, en sacar a la luz todo el horror escondido.

Porque no podemos permitir que, todavía hoy, alguien piense que “los animales no están tan mal”.

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9 Comments

SilviaB  on July 9th, 2009

Un 10 para este artículo!

paporrubio  on July 12th, 2009

Toda la razón del mundo. Voluntaria o involuntariamente la gente intenta “no enterarse” de las cosas desagradables. Cuando la crisis de las “vacas Locas” (locos los humanos), muchas personas sensibles y poco sospechosas de crueldad con los animales comenzaron a buscar carnicerías donde garantizaban carne de ternera casi recién nacida para evitar contaminarse. Cuando les dije que me parecía antinatural matar un animal tan joven, que no se daban cuenta del sufrimiento de la madre y de la cría, me contestaron que no se puede vivir siendo tan consciente de lo que hay detrás de las cosas. Mejor no indagar.

Recomiendo un libro muy bueno del genial Coetze, “esperando a los bárbaros”, cuando comienzas el proceso de la toma de conciencia ya no hay marcha atrás.

Koke  on July 13th, 2009

Bueno, paporrubio, a mi modo de ver creo que el gran problema ético de la sociedad es su “ineptitud” emocional, su incapacidad de empatizar con la desgracia ajena. Las causas son variadas, y van más allá de mi capacidad de análisis.

Me ha interesado mucho lo que comentas sobre la situación en el periodo de las “vacas locas”, es un claro ejemplo de lo que digo.

¿Qué debemos hacer las organizaciones de defensa de los animales para que se active ese proceso de toma de conciencia? Esta es la cuetión esencial y de aquí derivan las distintas estrategias que se llevan a la práctica.

Pero creo que esa activación del proceso de toma de conciencia ha de ser emocional en cualquier caso. Somos sere emocionales, como muy bien sabe el gran Coetzee.

Saludos

Dhyan  on July 13th, 2009

Hola Silvia, gracias por tus felicitaciones.

Koke y Paporrubio, estoy de acuerdo con vosotr@s. Lo que las defensoras y defensores de los animales debemos hacer son dos cosas. Una, dar a conocer el problema de los animales, como digo en este artículo. Puede que haya quien piense que esa tarea más o menos ya la tenemos hecha. Crasísimo error. Y la segunda, como decías, es comunicar empatía. Hacer que el público se ponga en el lugar del animal. Gran parte del activismo de hoy en día se orienta en estas dos direcciones, con actos públicos en los que se muestra a humanos en situaciones que sufren los no humanos (como personas tendidas en el suelo con banderillas, personas sobre bandejas de plástico de las que se usan para vender carne, etc. Debemos seguir y ahondar en esta línea con propuestas creativas y eficaces. No es nada fácil conseguir que alguien se ponga en la piel de otro ser en el que nunca se convertirá (a menos que crea en cierto tipo de reencarnación). Pero no hay nada que no se pueda conseguir con inteligencia, y esa es nuestra misión.
Un saludo, y gracias Paporrubio por tu recomendación del libro.

Cristina  on August 9th, 2009

Enhorabuena por el blog

Oscar  on September 15th, 2009

Comentado por Dhyan: “Hoy es más urgente que nunca dar a conocer el problema. Es prioritario dar a conocer este océano interminable de dolor, este holocausto sin precedentes. Si todavía sigue habiendo gente, inclusive personas jóvenes, informadas y con inquietudes sociales, que no perciben problema alguno, tendremos que volcar nuestros esfuerzos en ello. No podemos consentir que estas cámaras de los horrores sigan funcionando sin que la mayoría de la sociedad lo sepa. Si los gritos de dolor de millones y millones de víctimas se ahogan antes de poder ser escuchados, entonces algo estamos haciendo mal.”

Más de acuerdo imposible Dhyan.

Que absolutamente desesperanzador es abrir los ojos a tanto sufrimiento inútil, que resuenen todos esos gritos de dolor en nuestra conciencia, y encima tener que escuchar eso de que “los animales no están tan mal”.

Pero no podemos permitirnos el desánimo, queda demasiado por hacer, por sensibilizar, por concienciar.

Muchos ánimos para ti, y en general para todas las personas que intentan que este mundo sea cada día un poco mejor, más justo, menos violento…

Mi más sincero agradecimiento y reconocimiento para todas ellas.

Dhyan  on September 15th, 2009

Gracias también a ti Oscar, por participar en este blog y regalarnos tus palabras y tus reflexiones. Cada vez somos más los que aportamos el granito de arena para vivir en un mundo un poco menos horrible. Tienes toda la razón en que el desánimo no sirve. El camino es largo y el trabajo mucho. Afortunadamente no estamos solos para andar ese camino.

Un saludo y hasta pronto.

Marta-cur  on September 29th, 2009

Dhyan para vivir en un mundo mejor hay que aportar muchos granitos en muchos temas diferentes y variados. En tu caso pones el grano en ayudar a animales…

armsandcookies  on August 17th, 2010

Información es poder decían… lo interesante y dificil es que esa información sea considerada ‘digna de procesar’ y no se quede en el mero ” si, ya… prefiero no saberlo…”
Gracias por el post. Muy bueno…

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