Tres miradas
A continuación transcribo este bonito y desgarrador relato que nos ha llegado de nuestro compañero Alessandro Zara.
Desde hace algunos meses vive con nosotros un hermoso perro de poco más de un año de edad. Abandonado en el campo y convertido en un esqueleto, fue recogido por una amiga que me lo entregó. Con los cuidados normales y el debido cariño está ya completamente repuesto y sus músculos laten suavemente debajo de su brillante manto negro.
Cuando lo llevo a un descampado, da una vuelta corriendo y luego —quizás recordando los tiempos de mendicidad— se detiene y me observa con la inocencia que sólo los animales son capaces de expresar. En su mirada se lee inequÃvocamente la pregunta: ”¿Qué se supone que tenga que hacer aquÃ?”. Probablemente la expresión de sus ojos plantea la misma duda que le sobrevino cuando fue abandonado. Seguramente entiende en mi gesto la sencilla respuesta: ”Jugar”.






ültimos comentarios