Tres miradas

A continuación transcribo este bonito y desgarrador relato que nos ha llegado de nuestro compañero Alessandro Zara.

Desde hace algunos meses vive con nosotros un hermoso perro de poco más de un año de edad. Abandonado en el campo y convertido en un esqueleto, fue recogido por una amiga que me lo entregó. Con los cuidados normales y el debido cariño está ya completamente repuesto y sus músculos laten suavemente debajo de su brillante manto negro.
Cuando lo llevo a un descampado, da una vuelta corriendo y luego —quizás recordando los tiempos de mendicidad— se detiene y me observa con la inocencia que sólo los animales son capaces de expresar. En su mirada se lee inequívocamente la pregunta: ”¿Qué se supone que tenga que hacer aquí?”. Probablemente la expresión de sus ojos plantea la misma duda que le sobrevino cuando fue abandonado. Seguramente entiende en mi gesto la sencilla respuesta: ”Jugar”.

Esta tarde fui a una  becerrada en el cultísimo pueblo de El Escorial. El primer becerro, de poco más de un año de edad, dio una vuelta corriendo por la plaza y luego  —quizás recordando a su mayoral, en el que confió a lo largo de su breve existencia— se detuvo y observó al torero, con la inocencia que solo los animales son capaces de expresar, y en su mirada se leyó inequívocamente la pregunta: ”¿Qué se supone que tenga  que hacer aquí?”. Seguramente no entendió la sencilla respuesta: ”Morir”.

No pude evitar ver la similitud del latir de sus músculos adolescentes debajo de su brillante manto negro, con los músculos y el brillante manto negro del perro que había paseado conmigo unas horas antes. Después de unos interminables veinte minutos, lo que había sido un becerro lleno de vida y ganas de vivir, se había convertido en un amasijo ensangrentado aun latente.

No me esperaba una tercera mirada esa tarde pero, mientras la plaza ovacionaba al valiente matador, alguien le acercó una hermosa niña de unos seis años, bellísima, ataviada con su traje tradicional y su hermosa y brillante cabellera rubia. El matador sonriente y eufórico se arrodilló junto a la cabeza del becerro, cuyos músculos impotentes aun latían suavemente debajo de su brillante manto negro. Le cortó las orejas como si estuviera recogiendo flores y se las entregó a la sonriente niña, instándola a que se las mostrara al público con orgullo. La niña, con la inocencia que solo los niños y los animales son capaces de expresar, sostuvo las pequeñas orejas en sus manos y las miró, luego miró al torero, luego al público, y en su mirada se leyó inequívocamente la pregunta: ”¿Qué se supone que tenga  que hacer aquí?”. Seguramente no consiguió respuesta alguna. Obedeció y levantó las manos ofreciendo al público las orejas, sonriendo sin entender en absoluto lo que estaba ocurriendo…

Siguió la tortura y el sacrificio de un segundo becerro que mugió desgarradoramente por el dolor de las heridas, por la desesperación y la impotencia. Y de un tercero. Una vez que el tercer becerro también había sido ejecutado, la niña volvió a ser llevada cerca del cadáver. No hubo manera de que volviera a recibir la orejas que le ofrecían. Su expresión ya no era de inocencia sino de terror y angustia, y miraba fijamente sin ver los músculos que aún latían bajo el brillante manto negro del becerro.

La misma mirada, la misma pregunta, la misma angustia al no recibir respuesta, en cachorros de diferente especie.

Alessandro Zara

Nota del autor:
Lamentablemente cualquier parecido con hechos reales no es en absoluto casual.
Dedicado a los compañeros de Equanimal, de Igualdad Animal y del Pacma (Teresa, Patricia, Ian, Jonas) que han hecho de tripas corazón asistiendo a estos terribles espectáculos para conseguir testimonios gráficos de la barbarie.

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25 Comments

Comehierbas  on August 11th, 2010

Hasta hace algún tiempo pensaba que los niños y adolescentes humanos eran (y fuimos)sociópatas por naturaleza, y que era la educación la que brindaba conciencia sobre el entorno y los demás seres vivos.

Buscando entre mis memorias y escuchando las de otras personas he pensado que tal vez la compasión sí está en nosotros y que lo que se aprende con el tiempo es la violencia y el odio.

Gondar  on August 11th, 2010

Estremecedor, es tan sencillo el relato y tan genialmente expresado que produce un dolor intensisimo.

Sorprende que personas normales, “buenas personas” según el baremo común, asistan y se deleiten con este atroz espectáculo.
Gracias a todos los que habeis tenido que asistir, muchos no hubieramos podido.

Talamasca  on August 11th, 2010

Muchas gracias Sandro por escribir este relato, por ser una de las voces que se alzan día tras día contra todas estas atrocidaes q

RespuestasVeganas.Org  on August 12th, 2010

Comehierbas, creo que se dan ambas opciones:

http://video.google.com/googleplayer.swf?docId=-8605098364370180767&hl=es

Más información en RV.

Saludos,
David.

Tweets that mention Tres miradas | Cuestión de Respeto -- Topsy.com  on August 12th, 2010

[...] This post was mentioned on Twitter by TF Famux, Pedro Martinez. Pedro Martinez said: RT @Equanimal: Última entrada en el blog de Equanimal, Cuestión de Respeto: "Tres Miradas": http://bit.ly/cJKXqZ Un relato estremecedor. [...]

Dhyan  on August 12th, 2010

Comehierbas, planteas una interesante cuestión.

Creo que no ocurre ninguna de las dos cosas. Los seres humanos somos algunos empáticos y compasivos y otros crueles y egoístas. Por supuesto no como categorías fijas sino como continuos con muchos matices y gradaciones. Pero cada uno está en un punto dentro de ese continuo.

Eso quiere decir dos cosas.

1) No creo que la educación y la experiencia pueda cambiarnos sustancialmente, puede cambiarnos un poco, pero nunca hará de alguien compasivo una persona malvada o viceversa; creo firmemente que cada individuo nace con una personalidad marcada y definida, que se nota incluso cuando son bebés. La vida y las experiencias pueden llevarte por un lado o por otro, y hay gente que tiene experiencias traumáticas que cambian su concepción del mundo, pero en línea general los animales cambiamos poco.

2) Sí, esto supone que no creo que los humanos seamos iguales (ni los no humanos). Sé que esta postura genera mucho rechazo y que lo correcto en nuestra época es pensar que “todos somos iguales” y es la vida la que nos lleva en una dirección u otra. Pero estos ojos han visto ya muchas cosas que lo llevan a pensar que, sintiéndolo mucho, discrepo con esa tesis. Somos extraordinariamente diferentes.

Así pues, no creo que una persona compasiva y empática se convierte en alguien malvado, puede “aprender la violencia el odio” como mencionas, en el sentido de conocerlos y saber que existen, pero es muy improbable que los convierta en su modus vivendi. Idem al contrario.

Juan Ignacio  on August 12th, 2010

“Bonito y desgarrador”. Una definición perfecta. Gracias a gente como Alessandro Zara por plasmar de una manera tan sencilla, honesta y directa lo que la mirada de un animal inocente puede transmitir. Y duele, sí que duele, como suele doler la verdad. Gracias también a los blogueros por difundirlo.

Dhyan, estoy contigo al cien por cien. No todos los individuos somos iguales, ni mucho menos. Suena “políticamente incorrecto”, o mucho peor, elitista, pero en mi opinión es así. El individuo, cualquier individuo, es un ser único, especial y curioso.

Lo malo es que hay muchos individuos que renuncian a serlo. Se sumen en la masa y en ella se dispersan, se dejan llevar por la corriente del gran río que es la masa, y la masa piensa, actúa y decide por ellos.

En mi opinión así es más fácil vivir, te llevan de la mano y no tienes que pensar. Te sientes respaldado por el “todo el mundo lo hace” y, lamentablemente para ellos, al mismo tiempo te pierdes grandes cosas de la vida, como sentirte un individuo lo más independiente posible, por más que eso parezca una quimera.

A lo mejor se disuelven a ellos mismos en la bruma de la masa porque en su vida interior no hay nada a lo que aferrarse. Están vacíos y, como pienso a menudo, un poco muertos en vida.

Sobre si nacemos o nos hacemos, siendo un tema crucial para saber a qué nos enfrentamos, para mi lo más importante a día de hoy es que esa gente que no aprecia lo que expresa una mirada está ahí fuera haciendo de las suyas, y no sé cómo vamos a poder decirles: Basta ya. ¿Que son iguales que yo?, como el día y la noche. Otra cosa que sí se podría discutir es si son mejores o peores que yo, pero iguales nunca.

Finalmente, los grandes cambios sociales en la historia de la humanidad los han iniciado los individuos, aquellos que han sido capaces de ver más allá, adelantándose a su tiempo. La masa no ha hecho nada.

Como individuos hay que seguir luchando, plantando semillas que tardarán en fructificar, pero que sin duda serán cuidadas, regadas y abonadas mientras uno de nosotros siga vivo.

Francisco González Benito  on August 12th, 2010

Después de ver el video enlazado por David, sobre la psicopatía, no veo ninguna diferencia entre un aficionado taurino y un psicópata. Pero antes de ver ese video, tampoco la veia.

Mi opinión personal en este asunto es que la psicopatía, si existe, es una cuestión de grado y no de naturaleza. Dicho de otra forma, podemos hablar de personas con mayor nivel de psicopatía que otras, antes que de psicópatas como una categoría ontológica de individuos. Al menos a mi me parece que así se puede poner coto a determinadas arbitrariedades ideológicas, como que se aplique tal título solo a determinadas personas como delincuentes sexuales y no a otras como Alcaldes, por ejemplo.

También podemos hablar de personas que en un momento dado, son capaces de dar rienda suelta a su psicopatía y acaban en la cárcel, mientras que otras la reprimen o la canalizan hacia las Corridas de Toros o hacia la creación literaria. Para mí esto es lo esencial: lo que hace cada uno con su mayor o menor psicopatía. Y la cuestión importante aquí, es la tolerancia social hacia la psicopatía y hasta que punto se debe admitir esta última. Yo veo por ejemplo que la psicopatía se tolera bastante y es vista con normalidad, en políticos, directivos y dirigentes en general, quizá porque la Sociedad cree obtener beneficios con ello. Pero es que la tolerancia social se produce incluso con el crímen organizado, como se comprueba por el hecho de que el Estado expida más de un millón de licencias para matar por placer a los cazadores. Aquí vemos pues, algo más grave que un simple fomento de la psicopatía como el que realiza la TV, por ejemplo.

En consecuencia, habría que empezar por evitar el crímen antes que la psicopatía, pues según algunos expertos la última sería difícilmente evitable, por tener causa genética; y nos debe interesar sobre todo por los resultados negativos que produzca en la práctica, más que por su presencia en los individuos.

A mi no me convence mucho ese “lugar común” tan manido, de las buenas personas y las malas personas, porque unas y otras hacen acciones buenas y malas. Lo que importa son las acciones de las personas con sus resultados, y no las declaraciones abstractas sobre la condición moral de aquellas. Es decir: a mi no me vale una buena persona que trabaja en un matadero o es pescador. Prefiero a una “mala” persona que no miente, no roba, no mata y no hace daño.

RespuestasVeganas.Org  on August 12th, 2010

Dhylan dices: “1) No creo que la educación y la experiencia pueda cambiarnos sustancialmente, puede cambiarnos un poco, pero nunca hará de alguien compasivo una persona malvada o viceversa”

Yo creo que la educación y la cultura que nos forman nos pueden hacer malvados para otros (las víctimas) sin que nos demos cuenta. Sólo hay que observar a todas esas personas que conocemos y que sabemos que su naturaleza es compasiva pero que han sido engañados y apartados de ella por la educación y la cultura.

Yo también creo que cada humano somos diferentes en menor o mayor medida (no me refiero sólo a apariencias). Si todos fuéramos iguales no habría evolución. Por eso hay mutaciones y demás. También creo que existen psicópatas que carecen de ciertas características físicas (no tiene nada que ver con la educación ni con la cultura) para poder desarrollar compasión y que tal vez en el futuro la ciencia pueda corregir este tipo de cerebros tan peligrosos.

Saludos,
David.

Dhyan  on August 12th, 2010

Hola David

Sí, hay personas compasivas que han sido apartadas de su compasión por la educación y la cultura. Pero esas personas, cuando se les informa debidamente, “ejercen” su capacidad empática e introducen al menos algún tipo de cambio en su vida.

Las “personas compasivas” que son debidamente informadas del holocausto animal y, sin embargo, no introducen ningún cambio en su vida, digamos que no son tan compasivas. Digamos que son las “buenas gentes” citadas en el famoso refrán “para que el mal triunfe, sólo es necesario que las buenas gentes no hagan nada”.

Por lo demás, quien tenga dudas de si somos iguales o somos diferentes, que hable con una persona taurina empedernida. Que observe su sonrisa socarrona y su mirada entre altiva y cínica cuando se le habla del sufrimiento de los animales. O sin ir tan lejos, simplemente obsérvese el tono de ciertos comentarios en este blog de personas anti-causa animalista. Hay cosas que, aunque la razón no las pueda explicar, simplemente las sabemos.

Los psicópatas para mi no son enfermos, son sólo un extremo del continuo, mientras que quienes lo dan todo por los demás son el otro extremo. En medio hay miles de gradaciones. La experiencia, la educación, la cultura y los palos que te da la vida pueden movernos un poco dentro de ese continuo. Pero no mucho.

Sí, sería genial que la ciencia pudiera corregir nuestros cerebros para hacernos más empáticos, los psicópatas desde luego son los más peligrosos, pero mucha más gente debería ser también “corregida” para que viviéramos en un mundo verdaderamente justo. Por el momento veo más factible que la ciencia invente naves espaciales para que podamos huir de aquí…

Dhyan  on August 12th, 2010

Francisco, te digo lo mismo que a David. Para mi la psicopatía es solo un extremo de falta de empatía.

Respecto a la definición moral de alguien, por supuesto me refiero también a sus hechos. Las palabras, y mucho menos las clasificaciones sociales convencionales, no sirven de nada.

Francisco González Benito  on August 12th, 2010

Solo quiero matizar que la posibilidad de que “la Ciencia” corrija los cerébros humanos, encierra peligros para la libertad. En la novela “Un Mundo Féliz” se vislumbra la antiutopía que supone la manipulación de las mentes individuales por el poder, facilitada e incrementada gracias al progreso científico. Lo que planteáis sería una cosa de ese tipo, supongo, para hacer a todos “buenos” de forma obligatoria. Pero hay que recordar que al final no sería la Ciencia quien corregiría los cerébros, sino los que tuvieran el poder en ese momento para decidir cual es el cerébro “correcto” y las intervenciones correspondientes, de tal suerte que la Ciencia sería (como de costumbre) un mero instrumento, y la amenaza totalitaria estaría servida.

Daniel Dorado  on August 12th, 2010

Francisco, yo veo un riesgo de que la ciencia sea empleada con fines especistas. Precisamente por eso, nosotros como activistas debemos difundir el antiespecismo, para reducir las posibilidad de que eso ocurra.

No va a estar en nuestras manos decidir si se modifica la configuración cerebral de los psicópatas. De todas maneras, yo no veo que hacerlo sea una amenaza a la libertad, ya que los psicópatas amenazan la integridad de otros individuos con la capacidad de sufrir y disfrutar. Además, como no son individuos morales, realmente no pueden elegir. Haciendo que puedan empatizar con los demás, estamos precisamente dándoles más libertad.

Un saludo.

Dhyan  on August 12th, 2010

Hola, Daniel y Francisco, en realidad respecto a la amenaza de la ciencia totalitaria no hablaba realmente en serio, no sé si David sí. Si la ciencia pudiera corregir la psicopatía, estoy de acuerdo con Daniel en que sería positivo hacerlo. Pero dudo mucho que eso sea posible. Claro, que también hay muchas cosas que hacemos ahora que hace 100 años habrían parecido imposibles…

Francisco González Benito  on August 13th, 2010

Hola Daniel.

Considero muy absoluto, decir que un psicópata no es un individuo moral y que no puede elegir. Dejemoslo en que tiene alterada la capacidad moral y la de elección. Pero eso se podría decir de cualquiera que cojas por la calle, camino de la carnicería. ¿A partir de cuando hablamos de un psicópata? ¿Lo es el niño que disfruta como un enano despedazando insectos?

Tú das por supuesto que existen los psicópatas, pero muchos expertos lo que nos dan a entender, es que la psicopatía es algo que está presente en todos los individuos en alguna medida. por no decir que hay Psiquiatras eminentes como Thomas Szasz que niegan directamente la existencia de enfermedades mentales y hablan de meras diferencias en el comportamiento con respecto a un patrón establecido socialmente.

Por tanto, la cuestión es quién y dónde se pondría el umbral para aplicar un tratamiento determinado y a cuáles “psicópatas”.

Vayamos a un ejemplo: yo estoy absolutamente convencido de que mi Jefe es un psicópata de la peor especie: astuto, encantador, integrado socialmente, con poder político y capaz de producir degradación moral en un amplio entorno, corrupción y daño al interés público y daño psico-físico a personas. Pero en caso de que se autorizaran intervenciones con respecto a psicópatas, un sujeto como ese al que me refiero, seguramente no correría peligro; y sí en cambio los disidentes morales, sexuales e ideológicos (por ejemplo: los antiespecistas, que podrían ser considerados como unos sociopatas, incapaces de solidarizarse con sus semejantes más que con las moscas).

Comehierbas  on August 18th, 2010

¡Hola de nuevo!

Bastante interesante el video que pegaste, David. Tal vez usé el término “sociópata” muy a la ligera, aunque regresando al tema sobre la educación y la conciencia sobre el sufrimiento de terceros, he pensado que la educación sí es un factor determinante.

Supongamos que este porcentaje del 1% que brindan acerca del número de psicópatas que hay, sea cierto; los veganos siguen siendo menos del 1% de la población mundial, a pesar de la amplia información sobre la crueldad en rastros, granjas peleteras, laboratorios de vivisección, etc. Esto significaría que hay más psicópatas en el mundo de los que pensamos, o bien, regresando al tema de los niños sintiendo compasión por un animal sin que éste comportamiento forme parte de su educación; es muy posible que el entorno cultural haya implantado en nuestras mentes la idea de que comer y usar animales no entra en la categoría de “algo malo” y es probable que por eso existan más bienestaristas que abolicionistas (“cambiemos el modo, no el fin”)

No sé si aquí haya algún vegano de toda la vida pero en mi caso, a pesar de no estar muy cómoda frente a la idea de comer animales muertos, crecí escuchando a los adultos que no era malo, que era parte de la naturaleza, que los necesitaba para nutrirme y que no podía ser de otra manera.

Hablando de las características cerebrales de psicópatas y “gente normal”, este es un artículo muy interesante sobre las diferencias entre los cerebros de veganos, vegetarianos y omnívoros.

Si lo normal se gana el mote porque es mayoría, nosotros somos unos anormales :P

http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0010847;jsessionid=1D45D41FB5856596AF13F6446C738D54.ambra02

Dhyan  on August 18th, 2010

Hola, huerfanita comehierbas :) , respecto a lo que dices

“es muy posible que el entorno cultural haya implantado en nuestras mentes la idea de que comer y usar animales no entra en la categoría de “algo malo” y es probable que por eso existan más bienestaristas que abolicionistas (“cambiemos el modo, no el fin”)”

En mi opinión no es muy posible, es totalmente cierto.

Pero también, teniendo en cuenta el muy interesante enlace que adjuntas (gracias por adjuntarlo) parece que existen diferencias en torno al “cociente de empatía” (no sabía que los científicos manejaban ese término) entre personas que comen animales y los que no los comen.

La pregunta, volviendo al debate que estábamos teniendo, es ¿las personas que no comen animales son más empáticas ahora porque no los comen, o ya lo eran desde el principio y por eso eligieron esa opción de vida?

Pues sí, como podéis imaginar yo opto por la segunda posibilidad. Me parece mucho más lógica. Las personas que optan por un estilo de vida empático y no violento, muy a menudo se han criado en esos entornos que mencionas, en los que comer animales se considera algo normal. Casi todos los veganos y veganas que conozco provienen de familias omnívoras. A mi de pequeño mi abuelo me llevaba a ver corridas de toros. ¿No parece más probable que más bien ya existan diferencias, incluso a nivel fisiológico demostrable, como indica el artículo, y que ellas determinen nuetro comportamiento?

En fin, se admiten apuestas…

Francisco González Benito  on August 18th, 2010

Yo distinguiría entre una empatía emocional y una empatía práctica. La 1ª es de lo más habitual en la gente. La pueden tener un cazador y un taurino también. Por ejemplo, hay muchas personas que cuando les cuentas un caso de maltrato animal te dirán: ¡Qué pena! ¡Pobrecito! Es decir: empatizan o parece que empatizan, tanto contigo que les cuentas eso, como con la víctima animal, y ya está; luego van a su casa y meten el tenedor en un filete de ternera, sin cuestionarse nada. Es como si empatizaran con una emoción de alguien en un momento dado y se acabó. En el filete no hay emoción y allí no hay compasión.

La empatía que se habría de fomentar, en mi opinión, es la que se pone en práctica, la que se traduce en hechos reales, en acciones y en omisiones, así como en un compromiso firme, duradero y total en la forma de vida; porque al final esto es lo que marcará la diferencia en el mundo. Tanto da que se llegue a eso, por empatía de nacimiento o por empatía adquirida con la educación o por no comer productos animales.

Que alguien me ponga carita de lástima, porque es muy “empático”, mientras yo le hablo de un animal atrapado en una trampa, es una empatía que no aliviará en absoluto ni a ese animal, ni a otros muchos millones. Antes al contrario, toda esa empatía emocional tan empalagosa e hiperabundante, por todas partes, hacia todo y hacia todos, crea una especie de manto de buena conciencia general de que todo el mundo es bueno y tiene su corazonzito, pero todo se queda igual y la violencia y la injusticia permanecen sin ser enfrentadas.

Dhyan  on August 18th, 2010

Francisco, eso sería lo mismo que alguien diga que está en contral del hurto pero luego robe. Las palabras no significan nada, la empatía se lleva dentro. Y se traduce en acción, por supuesto.

Alessandro Zara Ferrante  on August 19th, 2010

Henning Mankell: Las palabras se demuestran con la acción.

Comehierbas  on August 19th, 2010

Dhylan, tal vez existe la “empatía selectiva”. Hace poco fui a una manifestación en la Ciudad de México para mejorar el trato hacia los animales.

Lo creas o no, la mayoría de las personas iba ahí a abogar por perros y gatos únicamente o por la fauna salvaje.

Yo iba portando un cartel que decía “Amas a unos ¿y te comes a otros?” y las respuestas que recibí no fueron muy amigables o salían con cosas como “los puercos están en nuestra dieta”, “en vez de defender a esos deberías hablar de los que están en extinción” :S

Dhyan  on August 23rd, 2010

Sí, desde luego que existe una empatía selectiva, que como comentábamos con Francisco, no es más que una falta de empatía.

Sentir empatía por los seres que se parecen a ti, que te conviene sentir empatía por ellos o que te han educado a sentir empatía por ellos, no es signo de tener una gran empatía, sin duda.

Un saludo :)

Ana María  on August 23rd, 2010

Hola Comehierbas: Los que hacen esas manifestaciones no están pensando en “animales” sino en los animales que ellos consideran dignos de respeto. Es lo que es hoy mayoritorio: proteccionismo de animales con los que tantos tienen relaciones afectivas y conservacionismo.

Rochy García  on October 4th, 2010

Me ha encantado el texto, ya había leído aquel ejercicio de empatía: “como se siente una persona vegana” y me había impresionado de la misma forma.
SIn embargo, me apena que sean necesarios. Ojalá no hubiese motivo alguno para hablar de estas tres miradas, que nadie necesitarse una explicación del por qué una vida no vale más que otra.

Rafael Estrada  on June 5th, 2011

Conmovedor relato, Sandro. ¿Vamos a difundirlo, ¿verdad? Espero no defraudarte.

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